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"Un montón de holgazanes quejumbrosos que esperan a que yo gane dinero para ellos", eso es lo que pensaba Michael Jackson de sus hermanos, según unas grabaciones ocultas que reveló ayer el diario británico The News of the World.
Las cintas, que graban una presunta entrevista secreta de Jackson con el escritor de "Moonwalk", su autobiografía, se extienden en apelativos que el ídolo musical dirige contra Janet Jackson y La Toya, a quienes insulta repetidamente.
"Mis hermanos no me apoyaron jamás", se queja en uno de los audios, "se sentaban a quejarse y gruñir cuando hacíamos un video o trabajamos sobre lo que haríamos en un show mientras yo observaba y aprendía".
Tito es llamado un mono grasiento, mientras que Jermaine es acusado de ser un mujeriego que no tuvo el valor para lanzar su carrera independiente como cantante.
"¿Y a ése quien lo conoce?", pregunta Jackson acerca de Marlon, a quien llama un imitador suyo y nada más, "Randy es un necio cabeza dura", dice acerca del menor de los hermanos, mientras que Janet es acusada de ser también necia y conflictiva.
Katherine lo decepcionó al conceder entrevistas, dice "Jacko" acerca de su madre, a quien públicamente elogió como una gran madre y proveedora.
"Por favor, no escribas eso", añade tras revelar que su padre, durante su infancia, veía a los hermanos Jackson presentar sus coreografías frente a él, sentado en una silla, con un cinturón, en espera de que cometieran un error.
"Sabía lo que hacía"
Michael Jackson desperdició su vida al tomar fármacos que sabía podrían ser letales, opinó Shmuley Boteach, un famoso rabino y presentador de programas estadounidenses que asesoró al artista a principios de la actual década.
"Su muerte es una terrible tragedia, una terrible pérdida y de potencial humano. Estoy muy triste de que tirara su vida, porque realmente la tiró", dijo al diario israelí Haaretz Boteach.
En contraste con la autopsia del cadáver, que habla de homicidio, Boteach afirma que Michael sabía lo que estaba haciendo.
"Sabía qué medicamentos estaba tomando y que la cantidad podría matarle en cualquier momento. Mucha gente trató de detenerle y disuadirle, "Sabía qué medicamentos estaba tomando y que la cantidad podría matarle en cualquier momento. Mucha gente trató de detenerle y disuadirle, y es muy, muy triste y trágico que viviera con tanta dolor y no pudiera detenerlo", añadió.
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